domingo, 7 de mayo de 2017

¿Quién cuida a los cuidadores?


Cuando te convertís en cuidador principal de una persona con necesidades especiales, inconscientemente te vas descuidando. Primero es la apariencia: Si antes te maquillabas dejás de hacerlo, ya no recordás cuándo fue la última vez que fuíste a la peluquería o te compraste ropa nueva. Eso ya de por sí es malo, pero la peor parte viene cuando también empezás a descuidar tu salud. 

Hace años vi una publicidad en la que una mujer se levantaba de la cama y empezaba a preparar a los chicos para la escuela. Iba corriendo de un lugar a otro, tratando de vestirlos y hacer que desayunen antes de salir, y mientras más se esforzaba, peor le salían las cosas: uno de los chicos se ensuciaba, el otro no encontraba sus zapatillas, se le derramaba la leche en la cocina. Se empieza a poner cada vez más nerviosa hasta que parece que va a colapsar. Entonces se sienta un momento en el suelo, toma el teléfono y pide un médico a domicilio por un fuerte dolor en el pecho. Cuando le responden que el médico acudirá de inmediato, ella se da vuelta, observa la sala desordenada y llena de juguetes tirados y le pregunta al operador si no podrían tardar un poco más para darle tiempo para ordenar. 

La publicidad trataba de mostrar una situación grotesca para que nos demos cuenta de lo ridículo de la situación: es más importante (y urgente) atender un ataque cardíaco antes de preocuparse si la casa está desordenada. El problema es que en la vida diaria no nos damos cuenta que nuestra salud se está erosionando lentamente hasta que el cuerpo nos dice BASTA. 

Si no nos cuidamos nosotras, no lo va a hacer nadie. Y no lo digo como reclamo o queja. Lo digo como advertencia. Es importante y necesario tomarnos tan en serio el cuidado personal como el cuidado que le dedicamos a otras personas. Yo (tengo que admitirlo) no lo hacía. Estuve arrastrando meses un dolor muy molesto en el pie, hasta que me di cuenta que no podía seguir así. Pedí turno con una podóloga que me sacó una astilla en la uña que ni sabía que tenía. También me pedí turno con mis médicos de cabecera para hacerme un chequeo. Les sugiero que hagan lo mismo. ¿Cuándo fue la última vez que se hicieron un control médico? No esperen a que el cuerpo les diga BASTA. 

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¡(E)MOTÍVATE, CUIDADOR!


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