Hablamos de Autismo


Aprendí a tejer cuando Lau tenía menos de un año, y ahí redescubrí lo terapéutico que es poder tener un hobby (y algo de tiempo libre) cuando me convertí en mamá 24/7. Unos meses antes de que Lau cumpla tres años le diagnosticaron trastorno del espectro autista, también conocido como TEA. 

A mi esposo y a mí nos cayó como un balde de agua fría. Al principio estabamos desorientados, confundidos y tristes. Después de pasar las etapas del duelo, me puse a investigar y a leer todo lo que pude sobre autismo. Navegué en páginas de internet, busqué libros, compré revistas, leí blogs, mandé mails. Aprendí que el autismo no es considerado una enfermedad como comúnmente se cree, sino una neurodiversidad, y no se cura, pero sí se puede manejar con tratamientos que apuntan a mejorar la calidad de vida de la persona, de su familia y de su entorno.

Entre tanta investigación conocí a algunas madres que estaban pasando por una situación similar a la mía y otras que tenían circunstancias completamente diferentes, y todas coincidieron en llenarme de cariño. Es increíble como a traves de las redes gente que no te conoce personalmente te puede dar tanto apoyo emocional. Estas mamás (y papás) me ayudaron muchísimo:

Sé que aún nos queda un largo camino por recorer, pero yo me siento mejor sabiendo que no estoy sola en este desafío.

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