sábado, 1 de abril de 2017

Veo en ti la luz

Hace varios años me quedé sola de madrugada en un lugar bastante feo. Había ido al festejo de cumpleaños de una amiga en un barrio que no conocía. Ella me iba a acompañar a tomarme un taxi, pero a último momento decidió no hacerlo, se fue y me dejó sola en ese lugar espantoso. Era un callejón completamente oscuro, y encima no pasaba un auto ni de casualidad. Estaba tan nerviosa, que cuando ví que venía un taxi, casi me pongo adelante para que no se le ocurra irse. Después de esa noche deseé nunca más volver a quedarme sola un lugar feo y oscuro.

Por supuesto que me volvió a pasar. Sólo que la segunda vez fue peor. Porque la oscuridad no estaba afuera. La oscuridad, esa que era el origen de la mayor parte de mis temores, estaba dentro de mí. Y esta vez ningún taxi iba a poder ayudarme. Así me sentí cuando nos dieron el diagnóstico de Laura.

Creo que nunca en toda mi vida me había derrumbado de esa manera. Sentía que una oscuridad profunda se había abalanzado sobre mi familia. No sé cuánto tiempo estuve sintiendo que ahora iba a tener que vivir en esa oscuridad triste y helada. Creo que hasta perdí la noción del tiempo. 

Y cuando menos me lo esperaba, apareció una pequeña luz en la oscuridad. Una persona que yo no conocía, que ya había transitado esa parte del mismo camino. Y a esa luz le siguieron otras. Primero eran pocas. ¡Pero cada vez eran más y más!  Cada una me iluminaba una parte del camino. 

Pasó el tiempo. La oscuridad no se fue. Sigue estando en el mismo lugar. Pero ahora hay tantas luces, que ya no tengo miedo. Y si vuelvo a tenerlo, sólo tengo que recordar que hay muchas luces iluminando mi camino. 

Y lo que es mejor, ahora puedo agregar mi luz y iluminar también. 



Gracias a Cintia Fritz, Analía Infante, Ceci Dibuja, Marta Morito Aguilar, y a toda mi gran familia Azul. Gracias por ser la luz que me guió cuando sentí que caminaba en la oscuridad.

2 comentarios:

  1. Gracias por ser una de las mencionadas =)
    En este tipo de vivencias soy alguien que la ve "de afuera", ya que mi forma de procesar estas cosas (que por más que en ese momento no tenía el diagnóstico, obviamente ya era como soy) es más práctico que sentimental, por eso yo no pasé por las etapas del duelo, como lo llaman. Digamos que yo veo oscuridad en el "no saber" y a mi las respuestas son lo que me dan luz, por eso las busco obsesivamente, las deduzco y busco la persona autorizada que me las confirme, y el saber, me da alivio.
    Abrazo!

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    1. Hola Analía, gracias a vos! Por tu paciencia, por tus consejos, y por poner un poco de humor para descomprimir. Reír es saludable y no hace bien a todos. Otro abrazo!

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