sábado, 15 de abril de 2017

¿El centro terapéutico nos está robando?

La razón que me motivó a escribir sobre este tema es que muchas mamás no saben cuánto debería durar cada sesión de terapia, y lamentablemente muchos centros y terapeutas se aprovechan de esto para quitarles tiempo y cobrar como si                                  hubieran trabajado la sesión completa. 

La sesión de terapia tiene que durar 45 minutos. Puede ser menos al principio para ayudar a que el nene se vaya adaptando si recién comienza. Si después de unas semanas o un mes no le dan el horario completo, le están quitando tiempo de terapia que le corresponde. Lamentablemente muchos centros hacen esto, pero que lo hagan no quiere decir que esté bien. 

Qué podemos hacer si el centro terapéutico le factura a la obra social más tiempo de terapia de lo que dan en realidad:

  • Reclamar en el centro terapéutico 
  • Consultar en la obra social 
  • Hacer el reclamo correspondiente en la Superintendencia de Servicios de Salud
  • Consultar con un abogado 
  • Cambiar de centro terapéutico 
Laura empezó por primera vez en un centro que le daba sesiones de 45 minutos completos, pero tenía tres sesiones por semana y me hacían firmar que le daban seis. Hablé con la directora del centro porque yo no estaba de acuerdo con esto, y además en la obra social me rechazaron la cobertura del transporte porque los horarios de terapia no coincidían con los que el centro les facturaba. Para ir al centro yo tenía que caminar 10 cuadras y viajar una hora en subte, y para volver a mi casa, hacer otra vez 10 cuadras caminando y viajar otra hora en subte, y hacerla a Laura caminar esa cantidad de cuadras con sus tres años. Cuando le hice el reclamo la directora del centro se desentendió por completo del problema.

Esa actitud desagradable sumada a que me hizo promesas que nunca cumplió (Me dijo que las terapeutas iban a ir al jardín a hablar con la docente de Laura), y que el plan de trabajo para este año fuera exactamente igual al del año anterior, me convencieron que lo mejor para Laura era buscar otro centro. Cuando les informamos que íbamos a cambiar de centro el próximo año, la fonoaudióloga se despidió muy educada y amablemente, la psicomotricista fue espantosamente grosera conmigo, la directora del centro se dedicó a hablar pestes de otros abordajes terapéuticos, y la psicóloga ni se enteró porque se tomó vacaciones un mes antes de terminar las sesiones que habíamos acordado con la obra social. 

Lamentablemente son pocas las opciones que tenemos cuando un terapeuta tiene prácticas poco profesionales o cuando un centro busca facturar a costa de la salud de nuestros hijos. Pero si está dentro de las posibilidades cambiar de terapeuta o cambiar de centro, a veces es lo más recomendable. 

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