martes, 29 de mayo de 2018

Lo que nos puede provocar la discriminación


¿Alguna vez tuvo la mala suerte de toparse con una cavernícola como esta que debe pensar que la discapacidad es contagiosa? ¿Se quedó en shock y no supo como reaccionar? ¡No se preocupe! Aquí le mostramos algunas reacciones y respuestas válidas para una situación como esta. 



Con tristeza: ¿¿¿Como podés decir algo así??? (Llanto)
Con ira: ¿Por qué no te tomás unas vacaciones donde el diablo perdió el poncho? (Y de paso, ¡quedáte a vivir allá!)
Con altura y elegancia: Sos una personita triste y patética, y me das lástima.
Con sentido de justicia: Te voy a denunciar al Inadi. 
Con análisis: Me pregunto cuál es el sentimiento que reprimís que te lleva a actuar de esa forma. 
Con religión: Tus palabras hacen llorar al niño Jesús.
Con frases grasas: A la gilada ni cabida, yo la miro desde arriba. 
Con empatía por un tercero: Pobre de tu hija si tiene una madre como vos. 
Con curiosidad: ¿A vos te tiraron de la cuna de chiquita o siempre fuiste así de estúpida?
Con una sugerencia: ¿Nunca pensaste donar tu cerebro a la ciencia para que averigüen como se puede ser tan idiota?

Lamentablemente, las mamás azules (y de otro colores) tenemos muchas posibilidades de cruzarnos con gente mala, desagradable y maleducada. Ya escribí sobre una situación similar a esta antes. Y lo hice con toda la seriedad que este tipo de cosas se merece. Pero yo no voy a vivir seria y amargada por gente que no se merece ni mi tiempo ni mi energía. En especial porque todo eso las mamás azules lo guardamos para nuestros hijos. 

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